El gran maestro internacional de origen chileno y nacionalizado español, Roberto Cifuentes Parada, ha tomado la drástica decisión de abandonar la actividad competitiva de torneos de ajedrez rápido y semirrápido.
Esta sorprendente noticia me la comunicaba Roberto durante una conversación que mantuvimos ayer mismo. Al parecer, su decisión está motivada por las frecuentes situaciones de conflicto en las que se ha visto envuelto últimamente en los torneos que ha disputado de estas características, y que le ha hecho reflexionar y replantearse seriamente su participación en estas competiciones.
En los últimos tiempos y cada vez más, están proliferando muchas situaciones de este tipo que afectan a jugadores profesionales, no sé, si aquí también tendrá algo que ver la crisis económica del momento y la necesidad vital de conseguir premios traducidos en dinero, pero lo cierto es que raro es el torneo de partidas de ritmo rápido en el que no se ve alguna trifulca, donde los jugadores implicados se faltan al respeto descaradamente, utilizan marrullerías sobre el tablero, discuten de forma violenta con el árbitro por el medio, mienten como posesos y en algunos casos hasta llegan a las manos.
Realmente, estas situaciones son muy desagradables para cualquiera, pero para un GM. como Roberto Cifuentes con una dilatada experiencia en el mundo del tablero, reconocida maestría y en edad ya madura, todavía resulta más acentuado, sobre todo para su salud.
En estas situaciones, el sistema nervioso se altera a límites insospechados, llegando a obcecar cualquier razonamiento lógico y la perspectiva del problema en sí. La tensión arterial y la adrenalina se disparan, y no digamos si lo que hay en juego es algo más que un punto. Además, casi siempre las situaciones que se producen son muy poco claras para que el árbitro pueda tomar una decisión firme, porque cuando se producen este tipo de hechos, lo más normal es que el árbitro no haya presenciado lo sucedido en ese preciso instante.
Asimismo, y aunque parezca que no tiene nada que ver con lo anterior, me gustaría denunciar algo que ocurre frecuentemente y que no es nada agradable de presenciar. Me refiero a una situación que convive con estos torneos desde hace ya tiempo, y que enerva el estado de ánimo de los que la padecen, provocando a veces situaciones tensas. Me refiero a la camaradería existente entre algunos grupos de jugadores semi-profesionales del ajedrez (usualmente de origen extranjero), y no quiero mencionar países, que acuden a los torneos como si se trataran de un equipo. Viajan juntos, juegan a un nivel muy competitivo, reparten gastos y luego se ayudan entre ellos para conseguir los resultados que más les conviene en la clasificación.
Ya se pueden imaginar, en las últimas rondas se ven casos vergonzosos dejándose ganar entre ellos, o simulando jugar una partida hasta que prevén como va a queda el resultado de la partida de al lado para decidir qué deben hacer. En fin, todo tipo de “buenas obras” que se puedan imaginar. Después reparten la bolsa de premios, a veces mediante un porcentaje dependiendo del puesto que ocupan, y otras, a partes iguales, y todo ello sin el menor escrúpulo de estar perjudicando a otros jugadores que pujan honestamente de forma individual por alguno de los puestos con premio.
Algo similar a lo que he mencionado anteriormente se pudo presenciar en el IV Torneo de Ajedrez del Bajo Cinca. Un grupo de tres o cuatro jugadores conspiraban entre ellos antes de cada ronda para planear la estrategia a seguir en las partidas. Pero no se vayan a creer que este hecho es aislado, pues de una forma sistemática lo he venido observando durante las anteriores ediciones de este mismo torneo, y siempre procedente del mismo foco. Los que juegan habitualmente estos torneos sabrán a qué y quiénes me refiero.
Lo indignante de todo esto, es que te ves indefenso e impotente ante estas maniobras. Porque de no ser algo flagrante, ni la organización ni el árbitro se van a mojar en este asunto, y además, si quieres que se aborde el tema en serio tienes que denunciarlo tú mismo, casi siempre, sin pruebas que te respalden y por ende, quedando en evidencia delante de los implicados.
Y por último, volviendo a la decisión de Cifuentes, me gustaría comentar un poco más la trifulca en la que se vio envuelto el pasado sábado en el IV Open de Mequinenza, y por la que creo que ha tomado esta dolorosa determinación para su continuidad en el ajedrez. Era la séptima ronda, en el tercer tablero jugaba Cifuentes contra un jugador de Tárrega llamado Albert Ramón, que por cierto estaba haciendo un buen torneo.
Yo jugaba en la mesa nº 4 contra Jonathan Cruz y ya noté desde el principio como el rival de Cifuentes golpeaba violentamente el reloj cada vez que movía. Se pegó casi toda la partida así, y he de recordar que las partidas se disputaban a 20 minutos por jugador. Esto era algo que no pasaba desapercibido para mí, porque me molestaba bastante para pensar debido al ruido que hacía.
Llegando a un final en el que Cifuentes había entregado un caballo a cambio de dos peones pasados, enlazados y difíciles de detener hacia su coronación, la actitud del jugador leridano quizá viéndose perdido, se vuelve más agresiva y al hacer su movimiento tira las piezas. Entonces, Cifuentes pulsa el reloj de su contrario para que reponga las piezas con su tiempo en lugar de detener los relojes y reclamar al árbitro. Esto puso todavía más nervioso a Ramón y entonces le devolvió el turno del cronómetro pulsando nuevamente sin mover. En ese momento, Cifuentes detuvo los relojes para reclamar y llamó al árbitro, que curiosamente y aunque no me acuerdo de su nombre, era un jugador del mismo club que el jugador de Tárrega.
Entonces, el árbitro se personó en la partida y dijo que había estado observando todo el tiempo la partida y que no había visto nada incorrecto, mientras Ramón discutía todo lo que reclamaba Cifuentes e incluso le profirió un insulto con el género masculino de “cabra”. Esto último, lo escuché con total nitidez, porque además Roberto en ese instante le pidió al árbitro que descalificara a su rival por conducta antideportiva, pero el árbitro se hizo el “sueco” y dijo que él no había oído nada, una actitud que me pareció increíble y que una ronda más tarde reproché al árbitro cuando supe que Cifuentes había perdido y abandonado el torneo.
Después, Cifuentes ya en un estado muy alterado le pidió al juez que se quedara delante, en el momento de continuar la partida. En dicha continuación, Cifuentes cometió varios errores de bulto y permitió que su rival también coronase una dama.
Mientras tanto, yo estaba en una posición complicada frente a Cruz con calidad de ventaja, pero con poco tiempo, y pedí silencio porque no había manera de concentrarse. En ese momento, dejé de seguir los acontecimientos de esta partida y me centré plenamente en la mía, ya que tenía apuros de reloj.
Luego, volví a sobrecogerme cuando sentí un ruido espantoso al machacar una pieza en el tablero por parte del jugador de Tárrega. En ese momento, me miré a la partida y vi como Cifuentes se levantaba cabreado echando en cara al árbitro su pasividad y lamentándose de la mala suerte de volver a enfrentarse con otro jugador follonero. Luego supe que ese golpe tan violento con la pieza en el tablero, había sido el jaque mate que le había dado con la dama el jugador catalán al gran maestro.
Al poco tiempo, terminé también mi partida perdiendo por bandera y pregunté qué había pasado en la mesa vecina. Cuando me dijeron que había perdido Cifuentes, no daba crédito. Luego adiviné que había abandonado el torneo por su ausencia prolongada de la sala de juego y me imaginé el disgusto que se había llevado.
Estos son más o menos los hechos que yo ví, y tengo que decir que la reacción posterior del maestro residente en Huesca no me ha cogido desprevenido, sobre todo, porque conocía con bastante detalle los anteriores capítulos que de este tipo le han tocado vivir recientemente en diversos torneos. Una situación que también la he vivido con mi propia experiencia, y que te hace llevar una decepción muy grande y perder la ilusión por jugar de nuevo.
Como le dije ayer, pienso que puede ser una decisión acertada en sus circunstancias, aunque como él mismo ha dicho, seguirá participando en torneos de partidas lentas y con su equipo, además de seguir formando a chavales con un Elo menor a 2300 F.I.D.E. y trabajando en su proyecto Chessypedia. Eso va a significar que a partir de ahora se dedicará a otro tipo de ajedrez, como más placentero. ¡Ánimo!.














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